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Exposición del doctor Manuel Madriz Fornos‏, ante la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional

Exposición ante la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional el 21 de junio del 2012, en el marco del Proceso de Consulta, de conformidad con la Ley 606, Ley Orgánica del Poder Legislativo y la ley 475, Ley de Participación Ciudadana, previo a dictaminar la iniciativa de Ley enviada por el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, denominada “Ley del Régimen Jurídico de el Gran Canal Acuático Interoceánico de Nicaragua (El Gran Canal de Nicaragua) y la creación de la institución rectora, Autoridad de El Gran Canal de Nicaragua”.

1.- La iniciativa de Ley.

La iniciativa del Presidente Ortega para establecer un Canal Interoceánico por Nicaragua me ha sorprendido como creo que también ha sorprendido a todo el pueblo nicaragüense, centroamericano, a la comunidad internacional y con ello también ha sorprendido a la historia. Con la ejecución de este proyecto la historia de Nicaragua cambiara dramáticamente entre una antes y un después.

Como se señala en la exposición de motivos de la iniciativa de ley, la construcción de un Canal Interoceánico por Nicaragua beneficia tanto a Nicaragua y Centroamérica como al comercio internacional en general.

2.- El sueño del Canal Interoceánico

Me parece un sueño estar formando parte de un proceso de consulta de la Asamblea Nacional para dictaminar una iniciativa de la Presidencia de la Republica tendiente a la construcción de un Canal Interoceánico por Nicaragua.

La construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua se plantea (como se señala en la Fundamentación de la iniciativa de ley) desde la época de la Colonia Española y cuando se daban los primeros pasos para su canalización el proyecto fue abortado porque ya se iniciaba el proceso de independencia de España por parte de los países latinoamericanos.

Este es un proyecto que pasa de la época de la Colonia a la época de la independencia, recordando con orgullo la defensa por Rafaela Herrera, de las tropas invasoras inglesas, como si fuese ayer o como si Rafaela fuese un personaje de la vida independiente de Nicaragua, casi como una persona ligada al proceso de independencia de Nicaragua. Rafaela defendió el Castillo de la Inmaculada Concepción en la época de la Colonia, en defensa del Reino de España.

3.- La ruta del Canal interoceánico

Dentro del marco de esta iniciativa de ley no se establece cual será la ruta del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, eso corresponderá determinarlo a la autoridad del Gran Canal de Nicaragua sobre la base de la presente iniciativa de ley para lo cual se deberá contar entre otras cosas con los respectivos estudios de factibilidad e impacto ambiental.

Aunque se señala la existencia de 5 alternativas para la construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua, una de las cuales es la ruta del rio San Juan, por las particularidades del rio San Juan que ha sido la ruta histórica del proyectado Canal Interoceánico por Nicaragua, me referiré de manera especifica a esta ruta, sobre la base de lo establecido en el derecho internacional a como se recoge en los instrumentos jurídicos pertinentes: el Tratado Jerez Cañas, el Laudo Cleveland y los 5 laudos Alexander en particular al derecho perpetuo de navegación de Costa Rica sobre las aguas del rio San Juan y al derecho de Nicaragua a la guarda de la navegación perpetua de las aguas del rio San Juan, lo que incluye las obras de mantenimiento y mejora, limpieza y dragado.

4.- La ventaja comparativa de Nicaragua para el Canal Interoceánico

La idea del Canal interoceánico por Nicaragua no está relacionada con la distancia que hay entre las costas del Caribe y el Pacífico nicaragüense, sino con la abundancia de agua. Nicaragua tiene agua hasta en su nombre, es como la antípoda de un archipiélago oceánico.

Un archipiélago oceánico es tierra rodeada de agua, Nicaragua es tierra cruzada por agua y sembrada de lagos y lagunas. Para enmarcar en su contexto esta circunstancia, basta con señalar que el río San Juan, en la época más seca del año, en su parte más ancha mide entre 500 y 600 metros y en la más angosta, unos 80 metros.

El Canal de Panamá, en su parte más angosta, mide 33,53 metros y con la ampliación llegará a 55 metros de ancho.

El rio San Juan de conformidad con el tratado Jerez Cañas, el Laudo Cleveland y los 5 laudos Alexander es considerado una vía de comercio, un Canal interoceánico es una vía de comercio por excelencia.

5.- El régimen jurídico establecido en la frontera sur de Nicaragua.

La construcción de un Canal por Nicaragua ha sido siempre un tema de interés nacional, desde la firma misma del tratado Jerez Cañas en 1858, mismo que es a su vez reiterado y mas esclarecido por el laudo Cleveland en 1888 e interpretado y aplicado en los 5 laudos Alexander el ultimo de lo cuales se emite en el año 1900.

Sobre el tratado Jerez Cañas la historia, escrita por autores nicaragüenses, en la mayoría de las veces, cuando se refiere al desarrollo de las negociaciones para la determinación de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, ha personalizado hasta extremos inaceptables la participación de las partes, por ejemplo, no creo que sea exacto decir que los representantes costarricenses eran más inteligentes, más preparados, más patriotas y más hábiles que los representantes de Nicaragua, para solo referirme a lo menos. Esta apreciación no se ajusta a la realidad, nuestros representantes fueron igualmente patriotas y capaces, basta recordar por ejemplo el Manifiesto político del general Tomás Martínez, cinco días antes de la firma del tratado Jerez-Cañas así como las reconocidas capacidades del leonés don Gregorio Juárez, a quien justamente se le conocía como el sabio Juárez.

Las razones de los resultados de las negociaciones que concluyen en el tratado Jerez-Cañas, fueron más complejas y la participación de Máximo Jerez, hace 152 años, debe ser analizada, también en este contexto.

El aspecto de fondo que se debe rescatar en el desarrollo de estas negociaciones, está en que el accionar de Costa Rica se enmarca claramente dentro de la política imperial de Inglaterra, misma que le acompaña en todo su desarrollo; por el contrario la política exterior de Nicaragua estuvo mayormente sola, guiada por legítimos conceptos de la gran patria centroamericana. A esto habría que agregar las particularidades de Nicaragua que no le beneficiaron, don Sofonías Salvatierra las describe como “la anarquía, la desunión, los localismos, los egoísmos políticos y falta de conciliación cívica”,quizás alentadas o promovidas por intereses hegemónicos, relacionados con la ruta del Canal, de conformidad con el viejo adagio de “divide y vencerás”.

La determinación de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica no es un asunto que lo pueda explicar la historia, porque no es un problema de historia, es un asunto profundamente político que solo puede ser comprendido en el marco del proyectado Canal interoceánico por Nicaragua y de los intereses geopolíticos de las potencias hegemónicas, a saber, Inglaterra y Estados Unidos, dentro de lo cual la historia recoge la participación de actores nacionales en el desarrollo de acontecimientos trascendentales, tanto para Nicaragua como para Costa Rica, así como para la geopolítica internacional con la participación no aparente de estas potencias hegemónicas.

Como lo señala la historiadora costarricense Clotilde Obregón Quesada, entre 1821 y 1860 el río San Juan estuvo en el centro de la lucha de las potencias. Inglaterra, en pleno apogeo como potencia imperial y reina de los mares, y Estados Unidos como potencia emergente en América.

Ambas buscaban controlar la vía de comunicación que se proyectaba en Nicaragua que uniría el Atlántico y el Pacífico. Por sus propios intereses, Inglaterra apoyaba a Costa Rica y Estados Unidos, a Nicaragua.

La participación de estas potencias hace que un asunto de mero interés local, de determinación de frontera entre Nicaragua y Costa Rica, se transforme a su vez, en un asunto de interés internacional y fundamental para la geopolítica de Estados Unidos e Inglaterra.

Inglaterra, como potencia imperial, vio el interés estratégico de la ruta y como dice Juan Bosch “desde el siglo XVII elabora toda una política de alianzas con los indios y los negros cimarrones de la costa Mosquitia, a fin de mantener bajo su control la salida del desaguadero al Caribe”.

Inglaterra se había adelantado a los Estados Unidos y venía actuando en secreto para consolidar sus posiciones en lo que Costa Rica jugaba un rol muy importante. Un interés fundamental para Inglaterra era aproximar a Costa Rica lo más posible a la franja del Canal.

Este objetivo fue alcanzado por medio de una estrategia de aproximación de Costa Rica al área del Canal que probablemente preparó Inglaterra y ejecutó Costa Rica con el apoyo de Inglaterra.

Esta estrategia lleva todo un conjunto de acciones que culmina con la “anexión provisional”de Nicoya y Guanacaste a Costa Rica para acercarse al Lago de Nicaragua y a la concesión a Costa Rica, por parte de Inglaterra, de derechos de tránsito en el río San Juan, como potencia ocupante de la bahía de San Juan del Norte, en virtud del tratado secreto, celebrado en mayo de 1848,y de esa forma ponerla en el río.

Nicaragua enfrenta una estrategia imperial, más allá de Centroamérica, con una dinámica totalmente diferente, que incluye a un filibustero (William Walker) tolerado o apoyado secretamente por los Estados Unidos.

La participación de los Estados Unidos en el tema aparentemente, es tardía, (cuando Inglaterra ya tenía a Costa Rica prácticamente al borde del lago y con derechos de navegación en el río San Juan), ella se podría ubicar a inicios de junio de 1857,luego de que el Encargado de Negocios de Estados Unidos en Nicaragua envía un informe en el que expresa que “El Estado de Costa Rica intenta afirmar y reafirmarse para reclamar y al mismo tiempo juntar la posesión del lago y del río…”añade que es muy probable que Nicaragua acepte este reclamo. Esto da como resultado una comunicación muy fuerte del Secretario de Estado, Lewis Cass, dirigida al gobierno de Costa Rica en la que censura estas pretensiones. Esto refleja, indudablemente, una posición de sorpresa de los Estados Unidos que lo sitúa totalmente a la defensiva y evidentemente su preocupación no era Costa Rica, sino Inglaterra.

Durante todo este proceso, la participación de Inglaterra es fundamental, dominante, determinante y secreta, la historia reconoce ampliamente diferentes actuaciones estratégicas de Inglaterra a favor de Costa Rica y en contra de Nicaragua; y quizás, la referencia a las “tres millas inglesas” de los artículos 2 y 6 del Jerez-Cañas, tenga alguna relación con esta circunstancia. La participación de Estados Unidos a partir de junio de 1857, aparece pública y militante en “apoyo” a Nicaragua ante las “injusticias” de Costa Rica y agrega que en el entender de los Estados Unidos “la posesión territorial sobre la cual pasa la línea de tránsito será de Nicaragua.”.

Como vemos, las motivaciones eran más que cuestiones de justicia o injusticia, como lo señala el historiador Orient Bolívar Juárez: “Y aquí vale la pena recordar las palabras de Ephraim G. Squier a Mr. John M. Clayton cuando hace ver por medio de una conversación que la cuestión de límites entre las repúblicas de Nicaragua y Costa Rica no es un asunto de mero interés local, desde luego que tiene referencia al importante objeto de la comunicación interoceánica”.

Como corolario de esta negociación de intereses locales e imperiales, resulta el Jerez-Cañas, en virtud del cual Nicaragua retiene para sí la vía de comercio del río San Juan, que se extiende desde la embocadura del río San Juan frente al puerto de San Carlos hasta su salida al Mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte. Nicaragua pierde los brazos del San Juan, denominados Colorado y Taura, pero retiene el dominio y sumo imperio sobre todas las aguas del río San Juan (que incluyen las que van por el Colorado y el Taura) para el mantenimiento y mejora de la vía de comercio, así como suplidoras indispensables de las aguas que un Canal interoceánico por Nicaragua pudiera necesitar. En contraparte, Nicaragua reconoce a Costa Rica los territorios de Nicoya y Guanacaste y otros poblados aledaños, ubicados al sur de la frontera establecida por el Jerez-Cañas y un derecho de navegación limitado y reglamentado sobre una parte de la vía de comercio del río San Juan.

Como dice el doctor Jorge Milla Reyes: “Fueron muchos los factores que contribuyeron para que eso fuera posible, no siempre primó la voluntad de las partes, pero una serie de acontecimientos internacionales y locales fueron tejiendo una red de mil formas y colores…”.

En este contexto, se comprende el Manifiesto del general Tomás Martínez, cinco días antes de la firma del Jerez-Cañas y la Declaración de Rivas, quince días después de la firma del mismo, esta última firmada por el general Tomás Martínez y Juan Rafael Mora. Ambos documentos revelan el trasfondo político que Tomás Martínez y Juan Rafael Mora percibían, que molestó sobremanera a los Estados Unidos.

Sobre la Declaración de Rivas, los historiadores se han referido a la misma como el resultado de una actuación embaucadora del señor Félix Bellysin ninguna representación de gobierno europeo alguno, aunque él se presentaba como representante del gobierno francés, lo cual pudo haber sido cierto, sin embargo, ello también pudiera no haber sido un fraude y en realidad haber constituido un acercamiento exploratorio de potencias europeas, que fue desarticulado por los intereses de las potencias hegemónicas, dentro del marco de la geopolítica internacional.

En la fase posterior a la firma del Jerez-Cañas, la participación de Estados Unidos fue prominente. El presidente de los Estados Unidos, señor Grover Cleveland, actúa como árbitro en su calidad de Presidente de los Estados Unidos y emite el denominado Laudo Cleveland, firmado por él mismo y por el Secretario de Estado y refrendado con el sello de la nación. El árbitro Alexander es un General de Brigada del Ejército de los Estados Unidos, que en la Convención Matus-Pacheco es designado como el “ingeniero del Señor Presidente de los Estados Unidos”.Alexander, a su vez, en lo referido a los aspectos técnicos, recurre a información privilegiada del Ejército de los Estados Unidos.

La complejidad aparente del tratado Jerez-Cañas, conjugada con la naturalidad, sencillez y precisión deslumbrante de sus disposiciones, en su combinación con el Laudo Cleveland y los 5 Laudos Alexander, lo hace aparecer como el resultado de una negociación diplomática de primer mundo que, en cierto momento, da la impresión de haber sido un juego de ajedrez entre Estados Unidos e Inglaterra. Esto nos hace presumir razonablemente, en el mejor de los casos, que en la elaboración y negociación del mismo, Costa Rica siempre contó con la asesoría e intervención oficiosa de Inglaterra y Nicaragua, con la de los Estados Unidos.

6.- El Canal de Panamá y el Canal por Nicaragua

Aun y cuando para 1903 con el surgimiento de Panamá como estado independiente, los Estados Unidos ya habían optado por la construcción del Canal Interoceánico por Panamá, siempre fue del interés de los Estados Unidos tener bajo su control la ruta del rio San Juan, de forma tal que insistía en que Nicaragua firmara un Tratado con ellos para cederles los derechos para la construcción del Canal por Nicaragua bajo el dominio de los Estados Unidos, lo que no era aceptado por el Presidente de Nicaragua el General José Santos Zelaya López quien aspiraba a un Canal bajo el dominio de Nicaragua y con la participación de Alemania y Japón lo que no era aceptado por los Estados Unidos.

En 1909 unos mercenarios estadounidenses fueron capturados infraganti realizando acciones de sabotaje en Nicaragua, y ejecutados por el gobierno de Zelaya, lo que sirvió de pretexto a Estados Unidos quien consideró tal acción como una provocación para la guerra lo que lleva al derrocamiento ilegal del General Zelaya por medio de la llamada Nota Knox, enviada a Zelaya por el Secretario de Estado de Estados Unidos, Philander Chase Knox.

En 1912 los Estados Unidos invaden Nicaragua y se quedan hasta 1925, pero regresan en 1926 durante este periodo de tiempo se firma el tratado Chamorro Bryan (1914), en virtud del cual Nicaragua cede a Estados Unidos los derechos para la construcción de un Canal interoceánico por Nicaragua.

El tratado Chamorro Bryan era visto como una imposición norteamericana y era rechazado por el pueblo nicaragüense, como lo señala claramente el General Sandino en su Manifiesto de 1927 así como en la carta enviada por Sandino a los gobernantes latinoamericanos de 1928, quien optaba por un Canal Interoceánico bajo el dominio de Nicaragua y con la participación y en beneficio de los países latinoamericanos.

En Mayo de 1939 Anastasio Somoza García, viaja a Estados Unidos y entre sus objetivos estaba plantear al presidente Roosevelt que Estado Unidos le apoyara en la construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua pero el Presidente Roosevelt le digo que no financiarían tal Canal ni la canalización del rio San Juan.

En 1972 se da la abrogación del tratado Chamorro Bryan y de esta manera retornan a Nicaragua todos los derechos para la construcción de un Canal interoceánico por Nicaragua, que habían sido cedidos a los Estados Unidos en virtud de este tratado.

7.- La restauración de la navegación del rio San Juan y el Canal Interoceánico: tema de interés nacional

La restauración de la navegación del rio San Juan, así como el proyecto del Canal interoceánico de Nicaragua siempre fueron temas de interés nacional, mas allá de las visiones programáticas de los partidos políticos, ello aglutina convicciones nacionales claramente definidas, en el que las distintas instituciones y poderes del Estado han actuado de conjunto, cada cual en el ámbito de sus respectivas atribuciones. En este tema, prácticamente todos los gobiernos anteriores han venido realizando acciones de mayor o menor repercusión, según sus respectivas circunstancias.

a.- Con el triunfo de la revolución en 1979 el Frente Sandinista de Liberación Nacional siempre mantuvo el tema y lo incluye en su plataforma de gobierno pero no se pudo avanzar mucho en el mismo por la situación de guerra a la que se vio sometida Nicaragua, una guerra financiada y apoyada por los Estados Unidos de América.

b.- En el gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro, con un aparente apoyo militante de los Estados Unidos, una de las primeras cosas que ella se propuso era abrir la navegación en el rio San Juan pero esta iniciativa fue objetada argumentándose que ello era demasiado caro y en su lugar un organismo ingles con el apoyo de Inglaterra, se comprometió a traer embarcaciones que podían navegar en esas aguas conocidos como hovercraftestas embarcaciones estuvieron navegando unos 7 meses, luego suspendieron los viajes y después se olvido el tema.

c.- En el gobierno del doctor Arnoldo Alemán Lacayo hubo mucha actividad sobre el tema. Se aprobó la ley 319 (10/11/99) referida a facilitar la rehabilitación de la navegación comercial en el rio San Juan hasta su salida al mar Caribe. Hubo también mucha actividad en lo referido a la construcción de un Canal Interoceánico, sobresaliendo tres grupos de interés: CINN, ECOCANAL y SIT/GLOBAL. Sin embargo a pesar de todo este impulso, no se avanza en el tema, como si intereses externos actuaran haciendo contrapeso en el tema.

d.- En el gobierno del ingeniero Enrique Bolaños Geyer, se elaboraron planos de profundidad del río San Juan para actividades de dragado y otras actividades conexas, tendientes al restablecimiento de la navegabilidad del río San Juan y su apertura al mar Caribe.

En este tema siempre ha habido intereses externos a la región contrarios al proyecto del Canal interoceánico por Nicaragua bajo el dominio de Nicaragua, sin embargo estos intereses externos, ya no son tan determinantes, como lo fueron en las épocas de los otros gobiernos.

Rio San Juan es una vía de comercio y el Jerez Cañas, el Laudo Cleveland y los laudos Alexander garantizan la navegabilidad perpetua del rio San Juan y más aun la posibilidad de la construcción de un Canal Interoceánico bajo el dominio de Nicaragua.

I.- La navegabilidad perpetua del río San Juan de Nicaragua

El río San Juan es un río navegable desde tiempos inmemoriales, de él se han servido diferentes rutas. En la época de la Colonia, había una ruta que incluía el río San Juan y el lago de Nicaragua y su destino final era Granada, ciudad y puerto comercial por excelencia, donde se embarcaban y desembarcaban productos para España por la misma ruta o para Guatemala, por vía terrestre. En la época poscolonial, había otra ruta que incluía, en un primer momento, el río San Juan, el lago de Nicaragua y el puerto de El Realejo, y en un segundo momento, el río San Juan, el lago de Nicaragua y el puerto de San Juan del Sur. Esta era la llamada Ruta de Tránsito, cuyo destino final era la costa oeste o este de los Estados Unidos de América.

La navegabilidad del río San Juan es una constante que esta en el centro del proceso de negociación para la delimitación entre Nicaragua y Costa Rica.

El tratado Jerez-Cañas, se estructura sobre un acuerdo de fondo o un entendido fundamental, entre Nicaragua y Costa Rica, que el árbitro Alexander describe como la “mutua inteligencia” de Nicaragua y Costa Rica, expresando:

“… Ahora bien, podemos descubrir la mutua inteligencia a que finalmente llegaron sus autores, buscando primero en el conjunto del Tratado la idea general o plan del convenio sobre el cual lograron entenderse…”

Agregando a continuación:

“… Ahora, de la consideración general del Tratado en su conjunto se ve que el plan del Convenio aparece claro y sencillo. Costa Rica había de tener como línea divisoria la margen derecha o margen sureste del río, considerado como vía de comercio, desde un punto 3 millas abajo del Castillo hasta el mar. Nicaragua había de tener su estimado “sumo imperio” en todas las aguas de esa misma vía de comercio, igualmente no interrumpido hasta el mar. Es de notarse que esta división implicó también, desde luego, el señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río y sobre la margen izquierda o margen noroeste del río y del extremo de la tierra firme (Headland). Esta división establece la línea fronteriza al través de ambos brazos, el Colorado y el Taura, dado el supuesto que desde el punto cerca del Castillo se siga la línea río abajo, en su margen derecha. La línea no puede seguir ni el uno ni el otro de dichos brazos, porque ninguno es vía de comercio, puesto que no tiene puerto en su boca. Ella ha de seguir el brazo que queda llamado lower San Juan, pasar por la bahía hasta entrar en el mar. El término natural de esa línea es el extremo de la tierra firme (Headland) de la mano derecha de la boca de la bahía”.

Este entendido lo podemos resumir de la siguiente manera:

1. El río San Juan es considerado como una vía de comercio.

2. La línea divisoria entre ambos países corre sobre la margen derecha de la vía de comercio, desde la desembocadura en el mar Caribe hasta un punto ubicado 3 millas inglesas antes de llegar al Castillo.

3. Nicaragua había de tener el “sumo imperio” en todas las aguas de esa vía de comercio ininterrumpidamente hasta su desembocadura en el mar Caribe.

4. Todas las islas del río quedan bajo el señorío de Nicaragua.

5.- La vía de comercio del río San Juan inicia en la embocadura del río San Juan, frente a la ciudad y puerto de San Carlos sigue por el brazo denominado lower San Juan que es la parte baja de río San Juan propio, pasa por la bahía de San Juan del Norte y sale al mar Caribe.

6.- La línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica la determina la vía de comercio es decir el curso navegable del río San Juan que permite el ingreso y salida de embarcaciones al mar Caribe (no sigue ni el Colorado ni el Taura) y el termino natural de esta línea es el extremo de tierra firme de la mano derecha de la boca de la bahía, donde Alexander ubica el mojón inicial.

Esta es la idea general o plan del convenio que señala Alexander, debe estar en armonía plena con las disposiciones del Tratado, en conexión con la línea divisoria, como lo expresa en su laudo n.º 1: “En seguida debemos ver que esta idea general del Tratado se armonice plenamente con cualquiera descripción detallada de la línea que él suministre, y con los nombres propios usados o no usados, de todos los lugares en conexión con la línea. Porque el no uso de algunos nombres puede significar tanto como el uso de otros”.

La vía de comercio no es entre Nicaragua y Costa Rica, cuyo comercio siempre fue incipiente, sino que entre Nicaragua y el mundo, a través del río San Juan y el mar Caribe. Costa Rica disfruta de un derecho de navegación con objetos de comercio, porque el río San Juan es considerado una vía de comercio y como un reconocimiento necesario por la contribución de los ríos costarricenses con el caudal de la vía de comercio del río San Juan.

La pregunta obligada es ¿Qué es una vía de comercio? Y ¿Cuáles son sus efectos en la delimitación entre Nicaragua y Costa Rica?

A. ¿Qué es una vía de comercio?

Una vía de comercio es una ruta dedicada al transporte de mercancías u objetos de comercio, ella puede ir por tierra, como por ejemplo sobre una carretera o una vía férrea y también puede ir por agua, como por ejemplo sobre un río, un lago, un Canal o el mar, lo que califica la vía de comercio es que ella es una vía para el transporte de mercancías u objetos de comercio.

La vía de comercio es el medio por excelencia que utiliza el productor, fabricante o distribuidor de las mercancías u objetos de comercio para hacer llegar sus productos a los consumidores, dondequiera que ellos se encuentren.

En el caso de la carretera y la vía férrea, la vía de comercio va sobre el pavimento o sobre los rieles del ferrocarril, según sea el caso, pero en el caso de un río, un lago, un Canal o el mar, la vía de comercio siempre va sobre las aguas.

Una vía de comercio fluvial, aunque puede fundamentarse en las aguas naturales de un río no está supeditada a los límites naturales del río. La función fundamental de esta vía de comercio es asegurar la navegación de los buques de comercio, no está limitada por la forma del río, ni por sus riberas, ella puede tomar la forma que sea necesaria para garantizar la navegación de los buques de comercio, puede quitar islas naturales donde perjudiquen la navegación y poner islas artificiales donde la beneficien o poner esclusas en las salidas de agua de la vía de comercio para mantener y mejorar el caudal de las aguas y salirse del lecho natural del río, encauzando las aguas en un lecho artificial, si ello es lo mejor para la navegación, un ejemplo reciente es la ampliación del Canal de Panamá. Su accionar en general está en función del mantenimiento y mejora de la navegación del Canal de Panamá, no del río Chagres o del lago Gatún (suplidores de las aguas del Canal de Panamá). Un Canal interoceánico es una vía de comercio por excelencia.

La vía de comercio del río San Juan

La vía de comercio del río San Juan son sus aguas encauzadas, en su estado navegable, desde su nacimiento en el Lago de Nicaragua hasta su desembocadura en el mar Caribe, por la bahía de San Juan del Norte. Estas aguas convenientemente encauzadas conforman la vía de comercio del río San Juan, de la misma manera que las aguas encauzadas del río Chagres y el lago Gatún, en estado navegable, conforman el Canal de Panamá.

Evidentemente, las aguas de un río, para correr, necesitan de un lecho y de unos márgenes; sin embargo, en el caso de las aguas que conforman una vía de comercio, como es el caso de las aguas del río San Juan, ellas no están limitadas, ni por la profundidad del lecho, que puede ser aumentado, ni por la dirección marcada por las márgenes del río, que pueden ser modificadas, ellas se pueden salir del lecho e inundar u ocupar los territorios aledaños, si ello es necesario para el mantenimiento y la mejora de la vía de comercio del río San Juan (laudo Cleveland punto 6).

La vía de comercio del río San Juan, aunque va sobre las aguas del río San Juan, es diferente del río mismo. Ella avanza de manera ininterrumpida hacia el mar en aguas navegables, superando todos los obstáculos que se puedan presentar a la navegación, algunas veces la vía de comercio irá sobre el río mismo encauzada por sus riberas y en otras no, ella aunque viaja sobre las aguas del río, no está limitada por los límites naturales del río.

B. Efecto de la vía de comercio del río San Juan en la delimitación entre Nicaragua y Costa Rica

Como lo señala Alexander “en todo el Tratado el río es tenido y reputado como una vía de comercio”, esto tiene sus efectos en la delimitación entre Nicaragua y Costa Rica.

El río San Juan desde el punto de vista geográfico comprende 3 brazos que son el Colorado, el Taura y el bajo San Juan (lower San Juan) que no es más que el río San Juan propio en su parte baja. La vía de comercio va por el río San Juan propio, hasta su desembocadura en el mar Caribe, por la bahía de San Juan del Norte

La vía de comercio como lo describe Alexanderinicia en la embocadura del río San Juan frente a la ciudad y puerto de San Carlos, continua por el río San Juan propio sin desviarse por ninguno de los brazos que de él se desprenden, a saber, el Colorado y el Taura y sale al mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte

La ruta de la vía de comercio, es la ruta navegable del río San Juan propio hasta el mar Caribe para el ingreso y salida de embarcaciones y botes de uso general, por la bahía de San Juan del Norte. Este es el curso que de conformidad con el Jerez-Cañas y el Laudo Cleveland, debe mantenerse navegable hasta su salida en el mar Caribe el que Alexander señala que “en la interpretación práctica del Tratado de 1858, debe ser considerado como un río navegable…por las embarcaciones y botes de uso general”

La totalidad del río San Juan queda supeditado a las necesidades de la guarda de la navegación del rio San Juan propio, con un carácter de vía de comercio, es decir a la defensa, mantenimiento y mejora de la navegabilidad del rio San Juan propio que incluye la limpieza y el dragado, hasta su salida al mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte, afectando lo referido a sus aguas, sus islas, sus márgenes y otros aspectos relacionados con la delimitación.

1. En las aguas del río San Juan

Las aguas del río San Juan están comprometidas con el curso navegable del río San Juan hasta su desembocadura en el mar Caribe, por la bahía de San Juan del Norte. Este curso de aguas esta establecido en el Jerez-Cañas y el laudo Cleveland y descrito en detalle por Alexander en su Laudo 1.

Sobre este curso de aguas, Nicaragua ejerce perpetuamente el derecho a la guarda de su navegabilidad, lo que comprende la defensa, mantenimiento y mejora de la navegación hasta su salida al mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte de conformidad con lo establecido en los puntos 4 y 5 del Laudo Cleveland y sobre el cual Costa Rica disfruta de un derecho de navegación también perpetuo de conformidad con lo señalado en el artículo nº 6 del tratado Jerez-Cañas.

El artículo nº 6 del Jerez-Cañas reconoce a Nicaragua el exclusivo “dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan, desde su salida del lago, hasta su desembocadura en el Atlántico.

El dominio y sumo imperio no se ejerce sobre aguas estancadas, sino que sobre aguas en movimiento “desde su salida del lago hasta su desembocadura…”, es decir sobre el flujo de aguas del río San Juan en toda su extensión. Según estudios de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL)en 1898 se estimó que el flujo máximo aproximado en la desembocadura del río San Juan propio (sin incluir las aguas de río San Juan que se van por los brazos Colorado y Taura) era de 8,700 metros cúbicos por segundo y un estudio reciente indica que el flujo máximo en la desembocadura podría alcanzar los 11,000 metros cúbicos por segundo, durante tormentas tropicales, mismo que podría ser significativamente incrementado con un control adecuado sobre las salidas de agua por los caños y brazos del río.

El dominio y sumo imperio lo ejerce Nicaragua sobre las aguas del río San Juan en su totalidad, desde su salida del lago hasta su desembocadura en el mar Caribe, lo que incluye a las aguas que van por los brazos Colorado y Taura y por cualquier otro caño o Canal que se forme con sus aguas, ellas quedan jurídicamente a la disposición de la navegación por el río San Juan propio, en virtud de su carácter de vía de comercio, e incluso como surtidoras indispensables de las aguas que un Canal interoceánico por Nicaragua pudiera necesitar.

El dominio y sumo imperio implica el control de sus aguas, la orientación de sus corrientes y otras actividades conexas, lo que es fundamental para garantizar la navegación del río San Juan propio en virtud de su carácter de vía de comercio.

Nicaragua ejerce el dominio y sumo imperio sobre las aguas del río San Juan a fin de dirigir efectivamente su curso de agua por la ruta establecida, a través de la ejecución de las obras de mantenimiento y mejora necesarias, para mantener y mejorar su navegabilidad.

La navegación en el río San Juan propio, es el punto de partida y la finalidad de la guarda y del exclusivo “dominio y sumo imperio” que Nicaragua posee sobre las aguas del río San Juan.

Las aguas del río San Juan, son las aguas del lago de Nicaragua del cual es su desaguadero, las aguas de los ríos nicaragüenses que en él desembocan, las aguas de los ríos San Carlos y Sarapiquí de Costa Rica. Sobre estas aguas Nicaragua ejerce su exclusivo “dominio y sumo imperio”, para la guarda de la navegación en todo el curso del río San Juan propio, el cual en todo el Tratado es tenido y reputado como una vía de comercio.

2. En las islas del río San Juan propio y de la baa de San Juan del Norte

Nicaragua retiene el señorío sobre todas las islas del río San Juan propio y de la bahía de San Juan del Norte, para el beneficio de la navegación hasta su desembocadura en el mar Caribe, en virtud de su carácter de vía de comercio.

a. Las islas en la bahía de San Juan del Norte

Alexander señala que Costa Rica argumentaba que la isla de San Juan ubicada en la salida del río San Juan le correspondía a ella, basada en la “suposición de que el 15 de abril de 1858, fecha del Tratado, existía una conexión entre la isla y el extremo oriental de la tierra firme, (Eastern Headland), y que ello convirtió la isla en tierra firme, y llevo el punto inicial de la línea divisoria hasta la extremidad occidental de la isla”.

A ello Alexander le responde en los siguientes términos: “No puede ser comprobado definitivamente el estado exacto de la barra aquel día, lo cual parecería necesario antes de sacar conclusiones importantes. Sin embargo, como la fecha era cercana al fin de la estación seca, es lo más probable que hubo tal conexión por una barra de arena entre la isla y la costa este o costarricense, como se ha descrito. Pero si aún eso fuera cierto, no habría razón para suponer que tal conexión temporal pudiera causar un cambio permanente en el carácter geográfico y señorío político de la isla”.

La bahía de San Juan del Norte se encuentra en la parte final del río San Juan propio, ella es una bahía fluvial que forma el rio San Juan en su salida, ella se encuentra al interior del río San Juan y es formada por los caños o canales de este, que surgen de un delta llano y arenoso en su parte baja antes de su salida al mar Caribe.

El arbitro Alexander describe esta área de la siguiente manera “Debe hacerse notar para una clara inteligencia de la cuestión propuesta que, en la parte baja de su curso el río San Juan corre al través de un delta llano y arenoso, y que son evidentemente posibles no solamente acrecimientos o disminuciones graduales de sus márgenes, sino cambios enteros de sus caños. Estos cambios pueden ser mas o menos rápidos y repentinos por causas no siempre aparentes….”

En este delta llano y arenoso, los caños o canales en su salida se forman varias islas, ninguna tiene nombre pero todas ellas están bajo el señorío de Nicaragua. Lo importante no es que ellas sean o no islas, sino que su ubicación beneficie a la navegación en el río San Juan propio y la bahía de San Juan del Norte, que en todo el tratado es tenido y reputado como una vía de comercio.

Todas estas islas son parte del sistema de formación de la bahía de San Juan del Norte y están bajo el señorío de Nicaragua y aunque pueden cambiar por causas no siempre aparentes, ellas también pueden ser modificadas por Nicaragua, según se requiera en beneficio de la navegación, ellas son susceptibles de cambiar por las obras de mejora pertinentes a fin de mejorar la bahía y sus ventajas, la cual es parte integrante del río San Juan propio, el que en todo el tratado es tenido y reputado como una vía de comercio.

b. Las islas del río San Juan propio

Refiriéndose de una manera general al tema de las islas del río San Juan propio Alexander señala que: “El mismo principio de ser admitido, daría a Costa Rica todas las islas del río, a los cuales sus bancos de arena se hubiesen extendido desde la margen costarricense del río durante aquella estación seca. Pero en todo el Tratado el río es tenido y reputado como una vía de comercio. Esto implica que ha de considerarse en su régimen medio de agua; en el cual estado, solamente es él navegable”.

Alexander reitera el señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río ubicadas a todo lo largo de su curso al señalar de manera categórica que la división entre Nicaragua y Costa Rica implicó “el señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río…”.

El señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río San Juan propio, permite que Nicaragua, en el ejercicio del exclusivo “dominio y sumo imperio” que ella posee sobre sus aguas, disponga de la totalidad de las islas para dirigir el caudal de aguas del río en las labores de mantenimiento y mejora de la navegación en el río San Juan, de forma tal que ella puede quitar todas las islas naturales que perjudiquen a la navegación y poner todas las islas artificiales que sean necesarias para el beneficio de la navegación en el río San Juan propio, en virtud de su carácter de vía de comercio.

3. En la determinación del punto inicial en el mar Caribe

La vía de comercio no es una simple aspiración, ella es muy real y determinante. Alexander, en la interpretación y aplicación del artículo nº 2 del Jerez-Cañas, en la búsqueda del punto inicial de la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica en el mar Caribe expresa: “Esta división establece la línea fronteriza al través de ambos brazos, el Colorado y el Taura, dado el supuesto que, desde el punto cerca del Castillo, se siga la línea, río abajo, en su margen derecha. La línea no puede seguir ni el uno ni el otro de dichos brazos, porque ninguno es vía de comercio, puesto que no tienen puerto en su boca. Ella ha de seguir el brazo que queda llamado lower San Juan, pasar por la bahía hasta entrar al mar. El término natural de esa línea es el extremo de la tierra firme (Headland) de la mano derecha de la boca de la bahía” identificado en el artículo nº 2 del Tratado Jerez-Cañas como la “extremidad de Punta de Castilla”, sobre lo cual conviene hacer una puntualización.

El artículo nº 5 del Jerez-Cañas describe con gran precisión Punta de Castilla al expresar que “mientras tanto que Nicaragua no recobre la plena posesión de todos sus derechos en el puerto de San Juan del Norte, la Punta de Castilla será de uso y posesión enteramente común e igual para Nicaragua y Costa Rica, marcándose para entre tanto dure esta comunidad, como límite de ella, todo el trayecto del río Colorado….”.

La comunidad de Nicaragua y Costa Rica es sobre Punta de Castilla, aunque esta comunidad es provisional, se extiende a toda la Punta de Castilla, la cual es descrita con gran claridad en el mencionado artículo.

Como se ve Punta de Castilla no es un punto sino que un área claramente diferenciada que limita en su parte norte con el punto inicial entre Nicaragua y Costa Rica y es bordeada por la orilla del Harbor Head, y el primer caño o canal de río San Juan (Caño del Puerto), en su parte sur es bordeada por el brazo del Colorado; en su parte oeste es bordeada por el río San Juan propio y en su parte este por el mar Caribe. Ella tiene la forma de una punta irregular, angosta hacia el norte y un poco más ancha en el sur, semejando un dedo pulgar de una mano derecha vista desde la parte interna de la mano.

La totalidad de Punta de Castilla pertenecía indiscutiblemente a Nicaragua como se ve en el mapa de E. G. Squier de 1851, lo cual era reconocido por Costa Rica en su Constitución de 1825.

Como vemos, la vía de comercio es fundamental para la determinación del punto inicial de la línea divisoria, ya que la línea divisoria sigue a la “vía de comercio”, si no fuese así, el punto inicial de la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica en el Caribe estaría en la margen derecha del Colorado, como lo estaba en 1851.

La línea divisoria sigue a la vía de comercio, en consecuencia, Nicaragua pierde Punta de Castilla y los brazos Colorado y Taura.

Lo que determina la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica, no es el río San Juan con sus brazos, sino que la vía de comercio del río San Juan.

4. En la localización precisa de la línea divisoria

La línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica es algo muy particular, como algunas cosas suelen plantearse en el ámbito del derecho internacional.

Aunque entre Nicaragua y Costa Rica solo hay una línea divisoria, su localización puede cambiar dependiendo de las obras de mejora que Nicaragua, en el ejercicio del derecho a la guarda de la navegación del río, tenga que realizar para la mejora de la navegación del río San Juan propio. Lo mismo sucedería en el caso de la construcción de un Canal interoceánico por Nicaragua, aunque sus efectos en la localización de la línea divisoria serían mayores.

El trazo de la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica lo enfocaremos en dos momentos diferentes: a) En el trecho que se encuentra desde el punto inicial hasta el primer caño que se encuentre; y, b) En el trecho del río San Juan propio.

a) En el trecho que se encuentra desde el punto inicial hasta el primer caño que se encuentre

En el trazo de la línea divisoria, en su parte inicial, Alexander hace una descripción gráfica bastante sencilla pero muy explícita sobre el curso de la línea divisoria, partiendo de lo que es realmente el “extremo de tierra firme (Headland) de hoy, o sea la extremidad Noroeste de los que parece ser la tierra firme en el lado Oriental de la laguna de Harbor Head”.[36] en los siguientes términos: “Su dirección será recta Noreste y Suroeste al través del banco de arena desde el mar Caribe hasta tocar en las aguas de la laguna de Harbor Head. Ella pasará en su punto más próximo distante trescientos (300) pies del lado Noroeste de la cabaña, que actualmente se haya en la vecindad. Al llegar a las aguas de la laguna de Harbor Head la línea divisoria dará vuelta a la izquierda o sea hacia el Sureste y continuará marcándose con la orilla del agua alrededor del Harbor hasta llegar al río propio por el primer caño que encuentre. Subiendo este caño y subiendo el río propio la línea continuará ascendiendo como está dispuesto en el Tratado”.

Esta descripción, basada en rumbos geográficos (expresados de una manera general), aguas del mar Caribe, bancos de arena, aguas de la laguna de Harbor Head, orilla del agua alrededor del Harbor y una cabaña de un pescador, más que dar una línea, bosqueja una forma en una área llana y arenosa, en un momento dado.

El trazo de la línea divisoria elaborado por los comisionados de Costa Rica y el mapa de Alexander no es más que indicativo. El trazo o dibujo de los comisionados de Costa Rica que se incluye en el Acta 10 de libro de Actas de Alexander, se hace con la finalidad de aclarar la situación en el delta llano y arenoso en ese día. El dibujo de los comisionados de Costa Rica no es más que una línea promedio, en ese día, de lo que es el área de encuentro de las aguas del río San Juan en su salida y las aguas del mar Caribe, una “línea de orilla en un momento determinado” que bordea una área llana y arenosa en donde se forma un delta también “llano y arenoso” que varía continuamente con la marea y el empuje de las aguas del río por la conformación llana y arenosos de la zona y por causas no siempre aparentes.

En el dibujo de los comisionados costarricenses se ve en la parte baja del Harbor Head el primer caño recientemente limpiado por Nicaragua (Caño del Puerto), a este caño es al que se refiere Alexander como “el primer caño que encuentre”. Esto es confirmado en el Acta 10 del libro de actas de Alexander donde se señala con toda claridad que la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica la constituyen “la margen derecha de la laguna de Harbor Head y la del río San Juan…”. No dice la margen izquierda de la laguna de Harbor Head.

b) En el trecho del río San Juan propio

La línea divisoria no es la línea que marca la margen del río San Juan propio, en cualquier momento dado, ya que como lo señala Alexander: “en todo el Tratado el río es tenido y reputado como una vía de comercio” la línea divisoria es la que se forma sobre la margen derecha del río cuando este se encuentre en estado navegable, por las embarcaciones y botes de uso general como lo remarca Alexander en la determinación del trazo de la línea divisoria al expresar que: “… para la inteligencia clara de toda la materia y también de conformidad con los principios enunciados en mi primer laudo que, en la interpretación práctica del Tratado de 1858, el río San Juan debe ser considerado como un río navegable, yo por consiguiente declaro ser la exacta línea de división, entre la jurisdicción de los dos países, el borde de las aguas sobre la margen derecha, cuando el río se halla en su estado ordinario, navegable por las embarcaciones y botes de uso general”.

Si el río San Juan no se encuentra en estado navegable, el borde de la margen derecha que se forme con sus aguas no es la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica.

La situación actual de navegabilidad del río San Juan propio, es bastante irregular, se podría decir que entre San Carlos y el desprendimiento del Colorado la navegación en más o menos factible, aunque no del todo por la presencia de los raudales, en especial los raudales del Castillo, pero desde ese punto hasta la desembocadura del río San Juan por la bahía de San Juan del Norte, no existen condiciones para la navegación por la gran cantidad de sedimentos que se han acumulado en todo ese trecho. En consecuencia, en esa parte la margen derecha del río San Juan no es la línea divisoria con Costa Rica. Ella surgirá cuando el río se encuentre enteramente en su estado navegable para embarcaciones y botes de uso general hasta su desembocadura en el mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte.

Para ello se hace necesario que Nicaragua realice todas las labores de mantenimiento pertinentes que incluyen la limpieza y el dragado del río en todo ese trecho, a fin de restablecer la navegación hasta su desembocadura en el mar Caribe por la bahía de San Juan del Norte, para embarcaciones y botes de uso general, lo que también tendrá como consecuencia la localización de la línea divisoria.

Las labores de mejora y las necesarias para la construcción de un Canal interoceánico que Nicaragua pueda ejecutar afectarán la localización de la línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica, pero no la línea divisoria misma que siempre será la margen derecha del río San Juan propio en su estado navegable por embarcaciones y botes de uso general o la margen derecha del Canal interoceánico, ya que como señala Alexander “en todo el tratado el río es tenido y reputado como una vía de comercio”. Un Canal interoceánico es una vía de comercio por excelencia.

5. Valor de la línea levantada por Alexander y que acompaña sus laudos

En este momento se hace necesario plantear cuál es el valor de la línea levantada por Alexander en el mapa que acompaña a sus laudos en donde la margen derecha del río es la línea divisoria

En la parte en que la margen derecha del río San Juan, es la línea divisoria, el mapa de Alexander solo es indicativo, ese trazado no se corresponde con la línea divisoria en la situación actual. En las palabras de Alexander esta línea no es más que la “línea primitiva”  solicitada por Costa Rica cuya función es “que el carácter y extensión de los cambios futuros pueden ser más fácil y definitivamente determinados” Costa Rica quería “tener esa facilidad futura” para efectos de determinar a partir de qué punto Nicaragua debía pagarle indemnización por “los lugares que le pertenezcan en la ribera derecha del río San Juan que puedan ocuparse sin su consentimiento y los terreno de la misma ribera que puedan inundarse o dañarse de cualquier otro modo a consecuencia de obras de mejora” realizadas por Nicaragua, de conformidad con lo establecido en el punto 6 del laudo Cleveland.

A Costa Rica le interesa sobremanera la ubicación de una línea de referencia para efectos de determinar en qué momento Nicaragua daña territorio costarricense y en consecuencia tener derecho a exigir una indemnización. La función de esta línea es la servir como punto de referencia para determinar la existencia y la extensión de la ocupación sin su consentimiento de territorio costarricense o el daño que Nicaragua pudiera causar a Costa Rica, con la ejecución de obras de mejora a la navegación en el río San Juan propio.

La línea divisoria es la margen del río en su estado navegable. La línea divisoria depende de un elemento conceptual, la navegabilidad del río, por su carácter de vía de comercio.

La frontera entre Nicaragua y Costa Rica en el sector del río San Juan más que una frontera física es una frontera conceptual. Costa Rica limita al Norte con una vía de comercio que esta en territorio de Nicaragua, bajo el dominio de Nicaragua y que es reconocida y protegida por el derecho internacional.

La margen del río San Juan propio, variará tanto como sea necesario para garantizar la permanencia y mejora de su navegación, por su carácter de vía de comercio. Nicaragua determinará en gran medida la magnitud de los cambios de la margen del río, según las necesidades de la navegación del río San Juan propio y el tipo de obras de mejora que Nicaragua plantee realizar, en virtud de su carácter de vía de comercio.

Nicaragua, en la ejecución de obras de mejora a la navegación de río San Juan propio, puede ocupar, sin el consentimiento de Costa Rica, inundar o dañar la margen derecha del río San Juan; Costa Rica no se puede oponer ni tampoco puede argumentar que Nicaragua está invadiendo su territorio o violentando su soberanía, pero tiene derecho a una indemnización de conformidad con el punto 6 del Laudo Cleveland. En el caso de un Canal interoceánico la situación sería similar: Costa Rica no puede impedir que Nicaragua lo realice pero Nicaragua está obligada a pedir la opinión de Costa Rica, y en este caso por la magnitud de las obras a realizar, Cleveland reconoce a Costa Rica el derecho a exigir ya no una indemnización sino una compensación.

El Laudo Cleveland en el Punto 10 reconoce el derecho de Nicaragua de realizar “intrusiones” es decir penetraciones o canales artificiales, en el sector de la bahía de San Juan del Norte a condición de que ellas no sean perjudiciales a los puertos de Costa Rica.

La línea divisoria entre Nicaragua y Costa Rica en el sector en donde la margen derecha del río es la línea divisoria y en el sector de la bahía de San Juan del Norte, es susceptible de cambiar de localización, por las obras de mejora necesarias, ejecutadas por Nicaragua, en beneficio de la navegación porque, como lo señala Alexander en todo el Tratado, el río es tenido y reputado como una vía de comercio.

 

II.- La ruta de tránsito y el Canal interoceánico por Nicaragua y la “opinión” de Costa Rica de conformidad con el articulo 8 del Jerez Cañas y los Puntos de Dudosa Interpretación 10 y 11 del Laudo Cleveland

Aunque la construcción de un Canal interoceánico se puede considerar dentro del marco de obras de mejoras, hacer un Canal interoceánico o una ruta de tránsito no equivale a mejorar el río, pero sí a mejorar la navegación sobre las aguas del río y desde esta perspectiva sí es una mejora, aunque no sobre el río, sino sobre la navegación. Ello equivale a la transformación del río en algo diferente, sea como parte integrante del mismo o como surtidor indispensable del agua que el Canal interoceánico pueda necesitar, en su paso de un océano a otro. Un Canal interoceánico o una ruta en tránsito es una vía de comercio por excelencia. Sobre el tema el Jerez-Cañas se expresa en el artículo n. º 8, de la manera siguiente:

Artículo n. º 8.- Si los contratos de canalización o de tránsito celebrados antes de tener el Gobierno de Nicaragua conocimiento de este convenio, llegaren a quedar insubsistentes por cualquiera causa, Nicaragua se compromete a no concluir otro sobre los expresados objetos, sin oír antes la opinión del Gobierno de Costa Rica acerca de los inconvenientes que el negocio pueda tener para los dos países, con tal que esta opinión se emita dentro de treinta días después de recibida la consulta, caso que el de Nicaragua manifieste ser urgente la resolución; y no dañándose en el negocio los derechos naturales de Costa Rica, este voto solo será consultivo.

1 Compromiso de Nicaragua

El compromiso de Nicaragua se puede resumir como el de consultar y oír la opinión de Costa Rica sobre un negocio que Nicaragua pretende hacer, que conlleve la necesidad de firmar contratos de canalización o de tránsito, antes de concluirlo. El compromiso de Nicaragua es de consultar antes de “concluir otro” contrato. No se compromete Nicaragua a consultar a Costa Rica para poder iniciar negociaciones que puedan llevar a la firma de tales contratos.

2 Obligación de Costa Rica

La obligación de Costa Rica se puede resumir como la obligación de emitir su opinión dentro de 30 días después de recibida la consulta (caso de que Nicaragua manifieste ser urgente su resolución) y a la obligación de referirse en su opinión a los “inconvenientes que el negocio pueda tener para ambos países”. La respuesta de Costa Rica está limitada a los “inconvenientes que pueda tener el negocio para ambos países”; en consecuencia, no puede Costa Rica referirse a si está de acuerdo o no con ello.

La opinión de Costa Rica no puede ir en contra del entendido fundamental del tratado Jerez Cañas, en virtud del cual como categóricamente lo señala Alexander “en todo el Tratado el rio es tenido y reputado como una vía de comercio”

Sobre la importancia que pudiera tener el inconveniente, éste se reduce al mínimo, por el hecho mismo de ser denominado “inconveniente”, no alcanza ni el nivel de “dificultad”, menos aún de “problema”. Ningún inconveniente puede ser más importante que la realización de una ruta de tránsito o un Canal interoceánico. En todo caso, un inconveniente se subsana, todo negocio para su realización en sus inicios presenta inconvenientes, lo que resta es superarlos y avanzar en el negocio para alcanzar el éxito.

3 Los derechos naturales de Costa Rica

La parte final del artículo expresa “no dañándose en el negocio los derechos naturales de Costa Rica, ese voto solo será consultivo”. Es decir, si no se dañan los derechos naturales de Costa Rica, su opinión no tiene gran trascendencia, pero Nicaragua debe solicitar su opinión. Los derechos naturales de Costa Rica están señalados en el Punto de Dudosa Interpretación 10 (PDI-10), que al tenor dice:

10.-La República de Nicaragua permanece obligada a no hacer concesiones de canal por su territorio, sin pedir primero la opinión de la República de Costa Rica, conforme a lo dispuesto en el artículo VIII del Tratado de Límites de quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho. Los derechos naturales de la República de Costa Rica aludidos en dicha estipulación, son los derechos que en vista de la línea fronteriza fijada por dicho Tratado de Límites, posee en el suelo que allí se reconoce por de su exclusiva pertenencia; los derechos que posee en los Puertos de San Juan del Norte y bahía de Salinas; y los derechos que posee en aquella parte del río San Juan que se encuentra a más de tres millas inglesas abajo del Castillo Viejo, medidas desde las fortificaciones exteriores del Castillo, como existía en 1858; y quizás otros derechos no especificados aquí con particularidad. Estos derechos deben considerarse perjudicados en cualquier caso en que se ocupe o inunde el territorio perteneciente a la República de Costa Rica; cuando haya alguna intrusión en cualquiera de dichos puertos, dañosa a Costa Rica; o cuando haya tal obstrucción o desviación del río San Juan que se destruya, o seriamente deteriore la navegación de dicho río o cualquiera de sus brazos en cualquier punto donde Costa Rica tenga derecho a navegar en el mismo

En la parte final, se señala cuando los derechos naturales de Costa Rica se consideran perjudicados, se pueden resumir en 3 casos, a saber:

1.- Cuando se ocupe o inunde su territorio. Esta situación está prevista en los mismos términos en el Punto de Dudosa Interpretación 6 (PDI-6), referido a las obras de mejoras y ahí mismo se plantea su solución.

2.- Cuando haya alguna intrusión en los puertos de San Juan del Norte y bahía de Salinas, dañosas a Costa Rica. Es decir, la intrusión en ambas bahías, no afecta derecho alguno de Costa Rica, salvo que sea una intrusión a los puertos dañosa a Costa Rica.

3.- Cuando haya tal obstrucción o desviación del río San Juan que se destruya o seriamente se deteriore la navegación de dicho río o cualquiera de sus brazos en cualquier punto donde Costa Rica tenga derecho a navegar en el mismo. Esta circunstancia también se prevé en las obras de mejora, aunque con obras que causan un daño de menor intensidad, que en un Canal interoceánico o una ruta en tránsito.

4 El Canal interoceánico

El Canal interoceánico, por su propia magnitud, implica necesariamente obstrucciones, desviaciones y otras obras mayores de ingeniería hídrica, que indefectiblemente afectarían los derechos naturales de Costa Rica, sin embargo, ello no da a Costa Rica el derecho a oponerse, pero sí el derecho de exigir una justa compensación por las cesiones que se le pidan, como lo señala Cleveland en el Punto de Dudosa Interpretación 11 (PDI-11), que dice:

11. El tratado de límites del quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho, no da a la república de Costa Rica derecho a ser parte de las concesiones que Nicaragua otorgue para canales interoceánicos; aunque en los casos en que la construcción del canal envuelva daño a los derechos naturales de Costa Rica su opinión o consejo, de que habla el artículo VIII de tratado, debiera ser más que “de consejo” o “consultivo”. A lo que parece en tales casos su consentimiento es necesario, ella puede en consecuencia exigir compensación por las cesiones que se le pidan; pero no es acreedora a participar como derecho en los beneficios que la república de Nicaragua pueda reservarse como compensación de los favores y privilegios que, a su vez, pueda conceder”.

La primera apreciación que se hace es que se habla de “canales interoceánicos” en plural, es decir, más de uno y separa los canales interoceánicos entre aquellos que puedan causar daños a los derechos naturales de Costa Rica y los que no.

a.- Canales interoceánicos que no afecten los derechos naturales de Costa Rica

Para que la construcción de un Canal interoceánico no afecte los derechos naturales de Costa Rica, tendría que ser un Canal que no tocase ninguno de los derechos naturales de Costa Rica y tal construcción, para que llenara tales requisitos, no debería tener necesidad de utilizar porción alguna de las aguas del río San Juan y estar ubicado en otra área, por ejemplo en el río Escondido.

b.- Canales interoceánicos que si afecten los derechos naturales de Costa Rica

Un hecho objetivo, que no podemos obviar, es que la construcción de un Canal interoceánico que tenga como centro de acción el río San Juan, en virtud de la magnitud de las obras de ingeniería necesarias para ejecutarlo, su realización implica, necesariamente, perjuicios a los derechos naturales de Costa Rica. En estos casos, Nicaragua siempre tiene el derecho de continuar adelante en sus planes de construcción del Canal, a condición de seguir el procedimiento establecido en el Punto de Dudosa Interpretación 11 (PDI-11), que establece que “… en los casos en que la construcción del canal envuelva daño a los derechos naturales de Costa Rica su opinión o consejo, de que habla el artículo n.º 8 del Tratado, debiera ser más que “de consejo” o “consultivo”.

La pregunta que surge es ¿qué tanto más? y agrega que “A lo que parece en tales casos su consentimiento es necesario, ella puede en consecuencia exigir compensación por las cesiones que se le pidan; pero no es acreedora a participar como derecho en los beneficios que la República de Nicaragua pueda reservarse como compensación de los favores y privilegios que, a su vez, pueda conceder”.

 

La expresión “A lo que parece en tales casos su consentimiento es necesario…” plantea la necesidad del consentimiento de Costa Rica, para la ejecución de las obras, no para la formalización de la concesión que Nicaragua pueda otorgar.

La opinión de Costa Rica no es “decisiva” para que Nicaragua pueda otorgar la concesión, sino que “necesaria” para la ejecución de las obras del Canal interoceánico que puedan afectar sus derechos naturales.

El árbitro Cleveland es muy claro sobre la necesidad del consentimiento de Costa Rica, pero no lo reconoce como un derecho absoluto, al punto de que ella pueda negar su consentimiento y de esa forma impedir la construcción del Canal interoceánico, porque renglón seguido expresa que ese consentimiento debe ser susceptible de alcanzarse a través de una compensación por las concesiones que se le pidan y luego, categóricamente, expresa que la exigencia de compensación, de Costa Rica, no puede llegar hasta plantear su participación como derecho en los beneficios que la república de Nicaragua pueda reservarse. Como se expresa al inicio del Punto de Dudosa Interpretación 11 (PDI-11): “El tratado de límites del quince de abril de mil ochocientos cincuenta y ocho, no da a la república de Costa Rica derecho a ser parte de las concesiones que Nicaragua otorgue para canales interoceánicos”.

En consecuencia, la posición de Costa Rica no es susceptible de presentarse como oposición al proyecto, sino que en función de una justa compensación.

Costa Rica, según el Punto de Dudosa Interpretación 10 (PDI-10), tiene el derecho de plantear daños a otros derechos naturales, a que se crea con derecho, pero en tal caso, a ella corresponde demostrar la existencia de tales derechos y la forma en que serían dañados.

Conclusiones

I.- En el caso en que se decida que la mejor opción para la construcción del Canal Interoceánico sea el rio San Juan.

El derecho de Nicaragua a la construcción de un Canal Interoceánico por el rio San Juan o con las aguas del rio San Juan esta plenamente garantizado por régimen jurídico establecido por el tratado Jerez-Cañas, del 15 de abril de 1858, y el Laudo Cleveland, del 22 de marzo de 1888, ellos garantizan el derecho de Nicaragua a la guarda, defensa, mantenimiento y mejora de la vía de comercio del río San Juan y a la construcción de un Canal interoceánico por Nicaragua.

II.- En el caso en que se decida que la mejor opción la construcción del Canal Interoceánico es una ruta diferente al rio San Juan.

En este caso conviene hacer las siguientes consideraciones, relacionadas con la construcción de la trocha costarricense en la margen derecha actual del rio San Juan.

Un rio es agua encauzada por dos márgenes las cuales tienen cierta consistencia. El despale y movimiento de tierra en una margen de un rio quitan consistencia a dicha margen. Con la instalación del invierno en esa zona que es donde hay mayor nivel de pluviosidad se presentaran circunstancias que hay que tener en cuenta.

El rio crecerá en su nivel e inundará las partes bajas de tierra removida y despalada acarreando toda esa tierra al interior del rio, afectando su navegabilidad, de forma tal que si por ejemplo el rio tiene en una parte entre margen y margen 80 metros con una profundidad de 3 metros y se ensancha a 200 metros su profundidad puede verse disminuida hasta 50 centímetros, transformándolo en una especie de humedal, pantano o algo similar a la laguna de Tisma.

Esta afectación a su vez es incrementada por los sedimentos que llegaran al rio San Juan arrastrados por las lluvias en su margen derecha procedentes de Costa Rica, al pasar por las tierras despaladas y removidas por la trocha costarricense, esto no solo destruye la margen del rio sino que también atenta contra la navegabilidad del rio San Juan reconocida a perpetuidad por el tratado Jerez Cañas y el Laudo Cleveland.

El Presidente de la Republica en vista de estas circunstancias ya ha emitido una Alerta Amarilla para la zona, sin embargo resulta importante que la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional tome nota de estas circunstancias, porque el rio San Juan tal y como quedo establecido en el tratado Jerez-Cañas, el Laudo Cleveland y los Laudos Alexander, es una vía de comercio entre Nicaragua y el mundo y también de conformidad con lo establecido por el articulo 6 del Jerez Cañas es una ruta para el comercio entre Nicaragua y Costa Rica por los ríos San Carlos o Sarapiquí o cualquier otra vía procedente de Costa Rica.

El restablecimiento de la navegabilidad del rio San Juan propiciaría el ingreso de embarcaciones medianas desde el Caribe (Cuba, Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados etc.) hasta Granada, abriendo una nueva vía para los países centroamericanos en particular para El Salvador que no tiene costas en el Caribe, estableciéndose un importante flujo comercial al interior de Centroamérica.

Una vía de comercio es una ruta similar a una carretera. El proceso de integración centroamericana propicia el desarrollo de infraestructuras para la comunicación y el comercio entre los Estado miembros de forma tal que la obstrucción a la navegación del rio San Juan por la construcción de la trocha costarricense atenta directamente contra este objetivo fundamental del proceso de integración Centroamericano.

Nicaragua, en sus actividades de mejora de la navegación del rio San Juan siempre tiene la opción de ocupar territorio costarricense de conformidad con lo establecido en la segunda parte del punto 6 del laudo Cleveland, tema sobre el cual en algún momento la Asamblea Nacional podría tener que coadyuvar con la Presidencia de la República en lo referido a la ejecución del laudo Cleveland en tanto que sentencia arbitral, que como toda sentencia es de ineludible cumplimiento.

 

 


[1] La obra De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste de Miguel Ángel Álvarez Lejarza es un ejemplo clásico de este enfoque que ha marcado a muchas generaciones.

[2] Miguel Ángel Álvarez Lejarza, De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste. Segunda edición, 2001, p. xviii.

[3] Ver tratado Clayton-Bulwer del 19 de abril de 1850, en el cual se constata la dimensión de los intereses y la magnitud de la participación imperial de los Estados Unidos e Inglaterra en Nicaragua en lo referido al Canal interoceánico por el río San Juan y el Lago de Nicaragua, sin la participación de Nicaragua. El tratado Clayton-Bulwer y el tratado Webster-Crampton se interrelacionan, como vemos en los artículos V, VI y VII del Webster-Crampton, siendo el tratado Clayton-Bulwer el tratado marco. Luego de una revisión de conjunto de ambos tratados con todos sus entendidos y sobreentendidos, no queda más que constatar el tratamiento imperial al tema, que lleva al congreso de Nicaragua a rechazar el Webster-Crampton, protestando solemnemente contra dicha injerencia en sus asuntos internos y contra el uso de la fuerza para violentar su voluntad y sus derechos (art. 3).

[4] Clotilde María Obregón. El río San Juan en la lucha de las potencias 1821-1860. EUNED.

[5] Juan Bosch, De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera imperial. 12.a Edición 2005, Editorial Alfa & Omega, p. 105.

[6]De conformidad con el decreto del Congreso Federal de la República de Centroamérica del 9 de diciembre de 1825. Nicaragua no participa en este Congreso y nunca aceptó esta llamada “anexión provisional”.

[7] Miguel Álvarez Lejarza. De cómo perdimos Nicoya y Guanacaste. Segunda Edición, 2001 p. 43 y 46.

[8] Quizás sea más exacto decir que fue a partir de esa fecha que los Estados Unidos adoptan una estrategia diferente y se pronuncian públicamente contra las “pretensiones” de Costa Rica, convirtiéndose en los “defensores” de los intereses de Nicaragua, pero esto no es más que apariencia, porque desde antes de esa fecha, los Estados Unidos venían actuando sobre el tema, al margen de los intereses de Nicaragua, como se evidencia con la firma del tratado Clayton Bulwer, del 19 de abril de 1850 y del tratado Webster-Crampton, del 30 de abril de 1852, ambos referidos a la comunicación interoceánica por el río San Juan y el Lago de Nicaragua, y ambos firmados entre Estados Unidos e Inglaterra, sin la participación de Nicaragua.

[9] Miguel Ángel Álvarez Lejarza. De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste. Segunda Edición, 2001, p. 62.

[10] Miguel Ángel Álvarez Lejarza. De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste. Segunda Edición, 2001, p. 64.

[11] Miguel Ángel Álvarez Lejarza. De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste. Segunda Edición, 2001, p. xvii.

[12] Jorge Milla Reyes. Costa Rica y Nicaragua. Historia de un arreglo de fronteras. 1.ª edición, Pavsa, Managua, febrero 2006. p. 15.

[13] Miguel Ángel Álvarez Lejarza. De cómo perdimos las provincias de Nicoya y Guanacaste. Segunda Edición, 2001, pp. 96-99.

[14] Situación jurídica del río San Juan. Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, julio 1974, pp. 21-22 Convención Matus-Pacheco, artículos 2 y 5.

[15] Nivel de la línea de playa del Lago de Nicaragua (Laudo n.º 4, p. 43, segundo párrafo); mapa de la bahía de Salinas (Laudo n.º 5, p. 47, párrafo 5.º).

[16] Un aerodeslizador, también designado con el término inglés hovercraft, es un vehículo que se sustenta al lanzar un chorro de aire contra una superficie que se encuentra debajo de él; esto genera un colchón de aire o cojín de aire, que le permite, en principio, moverse sobre cualquier superficie horizontal lo suficientemente regular, como llanuras, sobre el agua, la nieve, arena o hielo, sin estar propiamente en contacto con ella.

[17] Situación jurídica del río San Juan. Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, julio de 1974, Laudo nº 1 Pág. 28 primer párrafo, líneas 7-10

[18] Ídem Laudo Alexander nº 1 Pág. 28 primer párrafo líneas 14-22

[19] No obstante la bahía de San Juan del Norte, actualmente ha cambiado su nombre por el de bahía de San Juan de Nicaragua, se mantiene el nombre de bahía de San Juan del Norte, que es el nombre con el que figura en los artículos 4 y 5 del Jerez-Cañas, nombre utilizado también en el laudo Cleveland y los laudos Alexander.

[20] Situación jurídica del río San Juan. Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, julio de 1974, Laudo Alexander nº 1, p. 28, primer párrafo, últimas 4 líneas.

[21] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 28, 1.er párrafo, líneas 10-14. Nota del autor: las negrillas son del texto original

[22] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 29, último párrafo, líneas 3 y 4.

[23] Ídem Laudo Alexander nº 1 p. 28, primer párrafo, líneas 14-30.

[24] Ídem, Laudo Alexander nº 3 p. 37, segundo párrafo.

[25] Como señala David Folkman Jr. en su libro la Ruta de Nicaragua, en la bahía de San Juan del Norte se forma el único puerto utilizable como tal para la salida y el ingreso de embarcaciones hacia y desde el mar Caribe, ello no es posible ni por el Colorado ni por el Taura.

[26] Situación jurídica del río San Juan. Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, julio de 1974, Laudo Alexander nº 1 p. 28, primer párrafo, líneas 14-30.

[28] El dominio y sumo imperio que Nicaragua ejerce sobre las aguas del río San Juan mantiene unidas en su fortaleza todas las aguas del río San Juan, para las obras de mantenimiento y mejora de la navegación en la ruta señalada.

[29] Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua. Situación jurídica del río San Juan. Julio de 1974, Laudo nº 1, p. 29, segundo párrafo, líneas 12-16.

[30] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 29, tercer párrafo.

[31] Ídem Laudo Alexander nº 2 segundo Pág. 33 párrafo, líneas 2-7

[32] Ídem. Laudo Alexander nº 1, p. 29, último párrafo, líneas 1-6.

[33] Ídem. Laudo Alexander nº 1, p. 28, primer párrafo, líneas 20-21.

[34] Ídem, Laudo Alexander  nº 1, p. 29, último párrafo, líneas 3 y 4.

[35] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 28, segundo párrafo, líneas 1-8.

[36] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 31, único párrafo, líneas 4-6.

[37] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 31, primer párrafo, líneas 8-17.

 

[38] Los Comisionados de Nicaragua no asisten y no participan en estos actos ni en la elaboración de este dibujo, como se señala en el acta 10 de Alexander. El dibujo es realizado  únicamente por los Comisionados de Costa Rica, mismo que figura en la página 33 del libro deActas de Alexander.

[39]  Libro de Actas de Alexander, Acta nº 10, p. 26, final de la página.

[40] Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua. Situación jurídica del río San Juan. Julio de 1974, Laudo Alexander nº 3, p. 37, segundo párrafo.

[41] Ídem. Laudo Alexander nº 2, p. 34, primer párrafo, línea 10.

[42] Ídem. Laudo Alexander nº 2, p. 34, primer párrafo líneas 11-12

[43] Fragmento de libro del autor titulado “El rio San Juan Alcances y Limites de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, julio 2010, p. 91-95

[44] Ídem, Laudo Alexander nº 1, p. 29, último párrafo, líneas 3 y 4.

[45] Ídem, Laudo Cleveland, p. 17.

[46] Ídem. Laudo Cleveland, p. 16.

[47] Ídem. Laudo Cleveland, p. 17.

[48] Ídem., Laudo Cleveland, p. 17.

[49] Ídem. Laudo Cleveland, p. 17

 

 

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